La Kelu me pidió que como hermana les cuente como hemos vivido nosotros esta situación.Lo he pensado mucho, y es dificil, por que no encuentro palabras que estén a la altura y que representen la intensidad de como me he sentido estos dias.
Mis hermanos son para mi un amor muy grande. Tenemos una relación privilegiada, nos queremos, nos gusta estar juntos, nos vemos harto, son un gran regalo.
Por esa razón, saber que Arturo estaba sufriendo, que sus hijos y la Kelu podrían perderlo, que yo misma y mis papás podríamos no verlo más, fue un dolor inconmesurable. Ese día se me detuvo la vida.
Cuando nos avisaron del accidente, me sentí aterrorizada, como si estuviera parada frente a un tsunami de 40 metros, con mis hijos de la mano, mirando como la ola se nos viene encima, gigante, poderosa, destructiva, arrasadora; nunca había sentido un dolor así, un miedo más grande a la realidad, un "no por favor, que esto no nos este pasando".
Me imagino que todos ustedes experimentaron más o menos lo mismo.
Gracias a Dios por que la fe nos sostuvo, no de la mano, sino que en sus brazos.
Hoy, a 3 semanas del accidente, parece que el mundo ha cambiado, siento como si la vida hubiera contenido las respiración, y hoy vuelve a respirar, a vivir, junto con Arturo.
Ahora el sentimiento es totalmente distinto. Me siento llena de agradecimiento, a Dios y a todos ustedes.
Ahora el sentimiento es totalmente distinto. Me siento llena de agradecimiento, a Dios y a todos ustedes.
En el verano, me invitaron a ver a un cantante, que a mi me gusta mucho, me se todas sus canciones, me encanta. Estaba muy cerca de el, en la 10° fila como a unos 15 metros de distancia.
Yo me paraba en mi silla y pensaba "que me mire, que me mire", para que me vea alguna vez, para que vea que existo.
Hoy, con mucha alegría, tengo la sensación de que estuve parada frente a la persona más grande de todas, frente a DIOS, y El me miró. Me vió, oyó mi súplica, consoló mi pena, y se hizo cargo de mi dolor.
Y las oraciones de todos dirigiendo la mirada de Dios hacia Arturo, hicieron que fuera posible el milagro, por que Dios encontró entre nosotros fe.

Por eso, como hermanos, estamos tremendamente agradecidos de todos y cada uno.
Por que esta cadena de amor, salvó a nuestro hermano, y lo recuperó totalmente. No se si llegue el día en que podamos dar gracias por haber vivido todo esto, por que igual todavía prefiero que no hubiera pasado nada, que Arturo hubiera vuelto el 5 de junio, como estaba planeado, todo igual.
Pero sé que Dios aprovecha los dolores que la vida nos dá, para sacar frutos que de otra manera quizas no habríamos tenido.
Gracias por el amor,
Gracias por la preocupación,
Gracias, gracias, gracias para siempre.




